El principal arquitecto sostenible de Austin escribe para Roger Beasley

En el número de noviembre de 2010 del boletín de Roger Beasley, el arquitecto de Austin Winn Wittman explica cómo hacer más sostenible una casa nueva o existente con iluminación, aislamiento y recogida de agua de lluvia eficientes. Texto completo:
«¿Qué significa ser sostenible? Es una pregunta que daría para un libro entero, no para un boletín. Centrémonos en tres aspectos que merece la pena considerar: la iluminación, el aislamiento y la recogida de agua de lluvia.
Iluminación. La iluminación es uno de los primeros aspectos que miraríamos para hacer más sostenible su casa. Quizá haya oído llamar «ecológicas» a las bombillas fluorescentes compactas porque consumen mucha menos energía que las incandescentes, pero ¿hasta qué punto lo son? Los fluorescentes contienen mercurio, un material peligroso que provoca malformaciones congénitas y daño cerebral, y que es difícil, si no imposible, retirar del medio ambiente una vez que entra en él. Personalmente no recomiendo estas bombillas por ese motivo. Además dan una luz de mala calidad, y hay estudios que muestran que pueden llegar a enfermar a personas especialmente sensibles a la luz ultravioleta. Una alternativa mucho mejor es una luz LED compacta como la de la imagen inferior. Una lámpara así dura 20 años o más y consume la décima parte de electricidad por lumen (unidad de iluminación) que una incandescente. Importa también que desprende una fracción del calor de una bombilla tradicional, lo que reduce el gasto en refrigeración. La gran barrera para adoptar la iluminación LED de forma generalizada sigue siendo el coste inicial: una de estas bombillas puede costar 50 dólares, aunque con el tiempo se amortice muchas veces. Y piense además en lo estupendo que será no tener que comprar ni cambiar bombillas durante 20 años.
Aislamiento. El aislamiento de fibra de vidrio fue el estándar durante muchos años. Por desgracia, este material irrita la piel y los pulmones, y tiende a desplazarse, asentarse y comprimirse con el tiempo, perdiendo eficacia. Hay mejores alternativas. Mi favorita ahora mismo es la espuma aislante de base de soja. A diferencia de la primera generación de espumas proyectadas, es un producto natural, más seguro y biodegradable. Como expande, rellena huecos y aísla muy bien del ruido. Su rendimiento por pulgada es un 50 % mejor que el de la fibra de vidrio. La siguiente generación de aislantes está en un producto llamado nanogel. El nanogel es la sustancia más ligera de la Tierra y el mejor aislante, y se ha empleado en varios proyectos arquitectónicos destacados. Tiene además la ventaja de ser translúcido, de modo que los muros aislados con él pueden admitir luz natural.
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