Visita al estudio: Winn Wittman x Anthony James

Winn Wittman encontró un espíritu afín en el artista angelino Anthony James. Sus esculturas se mueven en el filo entre lo icónico y lo arbitrario, lo tangible y lo alquímico, lo arquitectónico y lo experiencial. «Evocan representaciones gráficas del universo y aluden a nociones de misticismo, etereidad, espiritualidad y ciencia, todo ello anclado en el uso de materiales industriales contundentes», dice James de su obra.
Cuando Winn se alojó por primera vez en el Pendry West Hollywood, poco después de su apertura en la primavera de 2021, reparó enseguida en la deslumbrante escultura de Anthony que domina el vestíbulo. Fascinado al instante, recurrió a su conocida de años Veronica Fernandez, de Fine Art Services, una agencia de adquisición de arte con sede en Palm Springs, para que le presentara al artista.
Fue en diciembre de 2021 cuando Winn Wittman visitó el estudio de Anthony. A la visita siguió una memorable cena de pollo a la parmesana en uno de los restaurantes favoritos de Winn en West Hollywood, Dan Tana's. Entre platos, Anthony contó cómo, en los años noventa, quemó su Ferrari, metió los restos en una vitrina de vidrio y lo vendió como obra de arte. Aquello lanzó una carrera fructífera que ha llevado sus obras a colecciones públicas y privadas de Nueva York a Dubái.
Winn estaba en Palm Springs el pasado febrero, con motivo del torneo de tenis de Indian Wells, cuando Anthony le invitó a visitar su casa de Joshua Tree. En la vivienda del escultor, encaramada en un paisaje desértico de otro mundo, hay una versión reducida y chapada en oro de su ya famoso dodecaedro, además de un buen número de piezas únicas de mobiliario de mediados de siglo de maestros como Sam Maloof o Poul Kjærholm y, como broche, una silla del arquitecto Frank Lloyd Wright. Después, ambos viajaron a Beverly Hills para recorrer varias casas del arquitecto John Lautner.
El arquitecto de Austin y el artista se están haciendo muy amigos.


